El intérprete: ¿un profesional anodino?

Al leer La niña mala, la última obra de Mario Vargas Llosa, me pregunté si habría que implorar, como hiciera Robert Burns, al Todopoderoso para que "nos diera la facultad de vernos como nos perciben los demás" [i].

La imagen que de los intérpretes se da en la literatura como en el cine está, en ocasiones, deformada. Tan pronto se nos pinta como seres extraordinarios (La intérprete de Sydney Polack) como se nos rebaja a la categoría de loros, meros repetidores de palabras en otro idioma. Ninguno de los dos extremos se ajusta a la realidad, probablemente porque el intérprete no es más que el pretexto de una ficción. Choca sin embargo que una persona de la talla de Mario Vargas Llosa, escritor, político prestigioso, sutil e inteligente, haya hecho un retrato tan alejado de la verdad, a ratos incluso despectivo, de los intérpretes. Uno se pregunta si no tendrá cuentas pendientes con alguien de la profesión...

Para aquellos que no hayan leído la obra diré que Ricardo, el protagonista, es un peruano sentimental y pusilánime, traductor reconvertido a intérprete por sus propios oficios, que se prenda de la niña mala, una muchacha huidiza, cínica, codiciosa y sin escrúpulos. Sus encuentros se producen en Londres, Tokio, Madrid y París, merced a la "anodina" actividad de nuestro héroe que puede viajar, ganar dinero suficiente y liberarse a su antojo [ii]. Es más, nuestro enamorado accede incluso a trabajar en conferencias mal remuneradas para poder acudir a reunirse con su amada en Inglaterra [iii].

El niño bueno que había aprendido francés e inglés en la escuela, tras alguna que otra estancia en el extranjero, se instala como traductor en la capital gala. Más tarde, y merced a un cursillo nocturno, intenta convertirse en intérprete al tiempo que aprende ruso. Al término de esta peculiar formación, declara haber "adquirido la destreza del buen intérprete que consiste en conocer las equivalencias de las palabras sin necesariamente entender sus contenidos" [iv] (!). Y sigue aprendiendo ruso, e interpretando a partir de este idioma que no domina como los demás. Confiesa tener un interés más bien escaso por la actualidad y sentirse incapaz de entusiasmarse por intelectuales como Barthes, Lacan, Derrida, Deleuze y otros que en aquella época se leían con fervor [v]. Además, no duda en hacerse sustituir por la tarde en alguna reunión para dedicarse a sus asuntos personales [vi]. Con todo y con esto, este profesional sin igual se queja del trabajo que le costó conseguir sus primeros contratos como intérprete ya que "este circuito era más cerrado que el de los traductores, y las asociaciones del gremio, verdaderas mafias, admitían nuevos miembros a cuentagotas" [vii].

Sin embargo, nosotros los intérpretes sabemos hasta qué punto es difícil aprender una lengua extranjera. Es una empresa titánica porque las lenguas tienen una enorme riqueza y están en permanente evolución. Pero se debe sobre todo a que una lengua no es una suma de palabras, sino que es portadora de un universo cultural, de una historia, de costumbres y singularidades. Contrariamente a lo que piensa la mayor parte de la gente, no traducimos palabras sino aquello a lo que remiten, significados en contextos determinados, que cobran sentido precisamente en relación con todas esas referencias culturales. Una buena interpretación supone una intelección del discurso y una verdadera transposición a otro universo cultural a través de lo lingüístico. Precisamente en esto radica la diferencia entre los verdaderos profesionales y quienes pretenden serlo. Contrariamente al protagonista de Vargas Llosa, estamos al tanto de la actualidad y le tomamos el pulso al mundo; la curiosidad intelectual es una gran fuente de placer, como lo es el ejercicio de nuestra profesión. Nada más alejado de esos "plumíferos" frustrados, de diversa catadura; somos sencillamente amantes de los idiomas, de todos los idiomas.

Cabe preguntarse también por qué el autor pone en boca de uno de sus personajes que los intérpretes somos inútiles en este triste mundo y que no causamos daño a nadie: "sólo somos inútiles [...]. Pero no hacemos perjuicio a nadie con nuestro trabajo. En todas las otras profesiones se puede causar grandes estragos a la especie. Piensa en los abogados y en los médicos, por ejemplo, y no se diga en los arquitectos o los políticos" [viii].

Esta profesión tan insignificante en su opinión, es sin embargo tan antigua como la propia humanidad porque lo propio de los hombres es comunicarse, y sin los "vectores de significado" que somos los intérpretes en ocasiones resultaría imposible. Los procesados ante tribunales penales internacionales, que confían su suerte a los intérpretes, los médicos que asisten a cursos por videoconferencia con interpretación en directo, o los estadistas que negocian a través de nosotros, rara vez nos consideran prescindibles.

En cuanto al papel que cumplen las asociaciones profesionales de intérpretes de conferencias, a buen seguro que es más positivo que el descrito por Vargas Llosa. AIIC, por su parte, negocia condiciones de trabajo y remunerativas con las organisaciones internacionales, librando quizás a los profesionales de la interpretación del destino que reserva nuestro autor a algunos traductores literarios que cobran por traducir a Ivan Bounine "unos derechos que te alcanzarán para unos cafés con leche"[ix]. Con sus criterios de admisión claros y exigentes, vela por la competencia y la deontología de sus miembros. Es una garantía, para intérpretes y usuarios de la interpretación. Y por cierto, señor Vargas Llosa, cuando recoja usted su premio Nobel de literatura, le puede interesar que el pichiruchi que esté en cabina sea miembro de AIIC...

Versión española: Charo Baquero

[i] "O wad some Pow'r the giftie gie us
To see oursels as others see us!"
(ver cita en este articulo de Phil Smith)

[ii] p. 150 ; las páginas que se citan son las de la edición de ALFAGUARA: 84 204 6995 5
[iii] p. 132
[iv] p. 144
[v] p. 151
[vi] p. 133
[vii] p. 96
[viii] p. 152
[ix] p. 159



Recommended citation format:
Danielle GREE. "El intérprete: ¿un profesional anodino?". aiic.at September 5, 2008. Accessed December 14, 2017. <http://aiic.at/p/3043>.